Miércoles, 15 de Agosto de 2018

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    La crisis de Gibraltar: acusaciones de acoso, matonismo y hasta avisos de guerra

  • Michael Howard y Theresa May, en la fiesta de The Spectator en 2014
    Noticias Gibraltar

    El fin de semana en torno al asunto de Gibraltar y a las consecuencias de las directrices de la Unión Europea tras el Brexit han sido de todo menos diplomáticas. La escalada de tensión arrancó con el exministro Howard avisando con la guerra de Las Malvinas, siguió con el actual ministro de Defensa, Fallon, que advirtió con proteger a Gibraltar “hasta las últimas consecuencias” y culminó con las declaraciones del ministro principal del Peñón, Picardo, acusando a España de acoso y de comportarse como un “matón”.

     

    Resulta evidente que en ciertos sectores británicos ha escandalizado que una organización internacional, en este caso la Unión Europea, se haya inclinado a favor del socio que se queda, España, y no del socio que se va, Reino Unido; y a pesar de las palabras contemporizadoras del ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, las respuestas de los conservadores británicos y del gobierno de Gibraltar no han podido ser más llamativas y hasta amenazantes en algunos casos.

     

    En realidad, el principio que establece la Unión Europea es el mismo que establece desde 1965 la Asamblea General de Naciones Unidas y que, año tras año, repite el Comité de Descolonización: que cualquier asunto referido a Gibraltar debe ser acordado de forma bilateral entre España y Reino Unido.

     

    También entonces estalló una crisis similar, aunque con peores consecuencias que ahora es impensable: el Reino Unido arremetió contra aquel acuerdo de Naciones Unidas y se negó a aplicarlo, Gibraltar convocó el primero de sus dos referéndum, denominado de soberanía, y constituyó su primer gobierno autónomo. El gobierno español de Franco de 1969 decidió en consecuencia el cierre de la verja, cuestión ahora absolutamente descartada por España.

     

    En medio de la crisis y las altisonantes declaraciones, también ha habido posturas más razonables, como la del número dos del Partido Laborista, Tom Watson, que dijo esperar que “éste no sea el tono que va a tener el gobierno en las negociaciones” del Brexit. O el representante del partido de la oposición local, el GSD, quien apelaba a Londres y Madrid: al primero para que traduzca su “buena voluntad en acciones” y al segundo para que no sea “irrazonable” de cara a la frontera.

     

    Las mismas declaraciones de la primera ministro británica, Theresa May, que intentó tranquilizar al ministro principal Picardo mediante una llamada telefónica, están lejos de ese clima de exageración que algunos intenta imponer. Garantizó a Gibraltar el “mejor Brexit” y que no cederá “nunca” la soberanía sin el apoyo de la población.

     

    De momento, la semana se ha iniciado con las declaraciones del ministro español Dastis quien afirma que “no hay ninguna base para perder los nervios” en el asunto de Gibraltar.