Lunes, 22 de Octubre de 2018

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    La semana en la que el sensacionalismo y los insultos fueron protagonistas en torno a Gibraltar

  • Proyección de titulares de The Sun, realizada la pasada semana sobre el Peñón de Gibraltar y de la que el periódico británico da cuenta en un reportaje, a pesar del desconocimiento que aduce el gobierno de Gibraltar
    Noticias Gibraltar

    La forma en cómo la prensa sensacionalista británica se ha cebado en los últimos días con España, al hilo de las dificultades que el Brexit plantea para Gibraltar, merecería un análisis sociológico y tal vez, algún día, algún doctorando en Periodismo decida realizar su tesis doctoral sobre el asunto, poniendo al The Sun y otros tabloides británicos como ejemplo de lo que no ayuda, precisamente, en caso de crisis diplomática entre países amigos, socios y aliados.

     

    Como todo el mundo ya conoce, el punto de inflexión pareció provocarlo hace ya varios días el ex líder del Partido Conservador británico, Michael Howard, advirtiendo de que el Gobierno de Theresa May estaría dispuesto a ir a la guerra por Gibraltar, como el de Margaret Thatcher lo hizo por las Malvinas. Ahora bien, la bravucona provocación de este veterano miembro de la Cámara de los Lores (que el Ejecutivo de May trató de minimizar, y a la que el Gobierno español reaccionó con templada diplomacia) podría haber quedado en simple anécdota, en rancio chiste de mal gusto, si no fuera porque la prensa sensacionalista británica pareció considerar que se había abierto la veda, y, desde entonces, los insultos y las llamadas al “boicot” contra lo español se han convertido en un recurso fácil para escandalizar con las portadas y subir las ventas.

     

    En los cruces de declaraciones posteriores, jaleados unos y otros por el calor del sensacionalismo amarillo made in UK (con titulares como “Las manos fuera de nuestra Roca” y pósters desplegables, a todo color, con la Union Jack “impresa” sobre una de las caras del Peñón) nadie parece recordar que España no ha movido ni un solo dedo para que Gibraltar salga de la Unión Europea y que el Brexit y sus consecuencias no son sino fruto de la decisión unilateral del Reino Unido, vía referéndum, de salir de la UE.

     

    A pesar de ello, nadie, ni en la colonia ni en su metrópolis, carga las tintas contra el Estado miembro que provoca la ruptura y sus posibles efectos colaterales (entre ellos, el que a Gibraltar se le complique, y mucho, su situación en el marco europeo), sino contra el Estado miembro que, indirectamente, y según sus presuntos “temores”, podría llegar a beneficiarse. O sea, el mundo al revés.

     

    Los gibraltareños que piensen que el ataque es una buena defensa deben estar encantados con el tono empleado estos días por los tabloides británicos, que han llamado a los españoles “follaburros” merecedores de una “patada en los cojones” (Kelvin Mackenzie, en The Sun), han sugerido que Londres debería llevar a la ONU el “deseo de independencia” de Cataluña (Norman Tebbit, en The Daily Telegraph), y han amenazado con “chamuscar la barba” del Rey Felipe VI (Chris Parry, en The Thelegraph).

     

    Incluso han llegado a pedir en sus portadas que se “expulse” a los aproximadamente 125.000 españoles que viven y trabajan en el Reino Unido, y que se cree un “impuesto especial” para el vino de Rioja; impuesto que (afortunadamente para ellos) nunca tendrían que pagar los 300.000 británicos que residen de manera habitual en España, ni, durante su estancia, los entre 12 y 15 millones de turistas británicos que, según las cifras actuales, visitan cada año este país.

     

    Menos contentos con las ocurrencias de parte de los medios ingleses deben estar, sin embargo, los (todavía) europarlamentarios británicos, que en los últimos días han asegurado haber sido objeto de mofas tanto en Bruselas como en Estrasburgo. En su cuenta de Twitter, el eurodiputado británico Seb Dance afirmó haberse sentido ridículo cuando, a su llegada a la sede del Parlamento Europeo, había sido recibido con bromas del tipo “Oh, ¿ha traído a su Marina con usted?”.

     

    Aunque los gobernantes españoles, entre ellos los ministros de Exteriores y Defensa, Alfonso Dastis y María Dolores de Cospedal, han hecho llamamientos a la calma y a rebajar el tono en torno al contencioso de Gibraltar, el clima de tensión sigue estando ahí, y visto lo visto no parece que vaya a aminorar demasiado durante la larga y ardua negociación entre Londres y Bruselas, que no estará concluida hasta la primavera de 2019.

     

    De hecho, uno de los últimos en contribuir a la causa ha sido el propio ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, que no ha dudado en decir que España se está comportando como un “matón”, aunque el pasado fin de semana, en una entrevista a El País, matizara que la palabra exacta en inglés sería “bully”: el niño que acosa a otro más pequeño en el patio del colegio. ¿Sacará punta el Sun, en su próxima edición, a esta última matización idiomática del líder político de la Roca?