Domingo, 17 de Febrero de 2019

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    Mediante una “armonización reglamentaria"

    Londres y Bruselas pactan un acuerdo para avanzar en el Brexit, con frontera blanda en Irlanda del Norte

  • Frontera abierta actual en Irlanda del Norte
    Noticias Gibraltar

    Cuando parecía que las negociaciones para pactar la salida de Reino Unido de la Unión Europea parecían estancadas, la primera ministra británica, Theresa May, ha llegado a un acuerdo con el jefe de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. En él se establece que los británicos deberán pagar entre 40.000 y 60.000 millones de euros, garantizando los derechos de los ciudadanos europeos que viven en Reino Unido y alcanzando un pacto sobre la frontera con Irlanda. “No habrá frontera dura”, en palabras de May.

    En rueda de prensa, May ha reconocido que "hemos hecho grandes esfuerzos en ambos lados y el acuerdo permite empezar a negociar la futura relación". Añadiendo Juncker que "recomendamos al Consejo Europeo que acepte que hay progresos suficientes en la negociación para pasar a la siguiente fase, aunque queda mucho por hacer". 

    El presidente del Consejo, Donald Tusk, ha explicado que hay un preacuerdo para empezar a negociar el periodo de transición, por un plazo de dos años. Lo siguiente será la futura relación comercial entre británicos y europeos.

    Irlanda era uno de los puntos más delicados para poder llegar al acuerdo. Por ello, en las negociaciones han estado presentes el primer ministro irlandés, Leo Varakdar, así como Arlene Foster, que lidera el partido norirlandés DUP, apoyo de May en el gobierno. Finalmente se evita una frontera dura con Irlanda del Norte respetando además la integridad del Reino Unido.

    La solución no ha sido sencilla, y en vez de introducir todo el derecho comunitario en la legislación británica para seguir estando dentro del mercado único y la unión aduanera, Bruselas y Londres han acordado una "armonización reglamentaria". Aunque significa casi lo mismo, es lo suficientemente ambiguo como para que May y sus socios de Gobierno puedan aceptarlo.

    Irlanda del Norte se asegura así, de momento, seguir dentro de la unión aduanera y en el mercado interior, y ambas partes logran que no vuelva la frontera en una zona golpeada durante años por un interminable conflicto que terminó con los acuerdos del Viernes Santo.

    El acuerdo, 534 días después del referéndum, se compone de un documento de quince páginas en el que se informa sobre los progresos de la negociación, y queda a la espera de ser rubricado la próxima semana.

    A partir de ahora comienza una de las fases más complicadas como es la negociación para el periodo de transición, que se alargará al menos hasta 2021, y sobre la futura relación comercial entre Reino Unido y la Unión Europea.

    De momento, May se hará cargo de la factura, que incluye las obligaciones futuras, como por ejemplo las pensiones de los funcionarios europeos con pasaporte británico, y  garantizar los derechos de los más de cuatro millones de británicos en suelo europeo y europeos en suelo británico.

    Aunque se llega a un acuerdo para la frontera de Irlanda, lo cierto es que no se resolverá hasta más adelante. En el texto acordado se dice que "Reino Unido mantendrá pleno alineamiento con las reglas del mercado interior y la unión aduanera, ahora y en el futuro, para apoyar la relación entre el Norte y el Sur, la economía de la isla y la protección del acuerdo de 1998".

    La Comisión Europea recomienda así pasar a la segunda fase de negociación del Brexit, que podría incluir un acuerdo de libre comercio, al considerar que se alcanzaron "progresos suficientes" en las tres prioridades de las conversaciones (la factura, el derecho de la ciudadanía e Irlanda del Norte). El Consejo Europeo debe dar ahora su visto bueno al análisis del ejecutivo comunitario en la cumbre de la semana próxima: si llega esa luz verde, Bruselas y Londres empezarán a discutir un eventual período de transición de dos años tras la salida de Reino Unido, prevista el 29 de marzo de 2019, y las condiciones de la futura relación comercial.

    May, por si había dudas, ha dejado claro que la vuelta atrás no se contempla: "El referéndum se saldó con una mayoría significativa. Los británicos votaron salir de la UE, y la obligación de un político es respetar ese mandato. Vamos a salir de la UE".