Sábado, 18 de Agosto de 2018

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    Lorenzo Silva traslada a Bevilacqua y Chamorro al Campo de Gibraltar

  • En Defensa,
    Lorenzo Silva, con Gibraltar al fondo. Foto: Antena 3
    Luis Romero Bartumeus

    Lorenzo Silva lo ha vuelto a hacer. Aunque mejor habría que decir que el subteniente Vila (Bevilacqua) y la sargento primero Chamorro, ambos miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, han vuelto a resolver un caso enrevesado, esta vez en el Campo de Gibraltar.

    Hace veinte años que Silva se inventó a estos dos personajes, cuando solamente eran sargento y guardia respectivamente y, con el paso del tiempo y sus ascensos, se han convertido en la mejor operación de imagen de la Benemérita de todos los tiempos. Dos millones de lectores han sucumbido a alguno de los once títulos que la editorial Destino (del Grupo Planeta) ha publicado desde 1998 con estos dos guardias como protagonistas.

    En la última de sus novelas, Lejos del corazón, y también de esta serie de momento, los dos investigadores del grupo de delitos contra las personas de la UCO se trasladan hasta el Campo de Gibraltar para encargarse, en principio, del secuestro de un joven informático, afincado en Sotogrande, con unos antecedentes poco claros. La minería de bitcoins está en el centro de la trama.

    Además de la urbanización de lujo, Algeciras, La Línea, San Roque, La Alcaidesa, Gibraltar, las aguas del Estrecho, el puerto de Algeciras y hasta Tarifa, son los escenarios donde se desarrolla la acción de esta novela negra en la que los agentes venidos desde Madrid (tanto de la UCO como de la Unidad de Delitos Telemáticos) conforman un equipo operativo conjunto con los integrantes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Algeciras, que manda un antiguo camarada de Vila, a estas alturas capitán, que compartió con él sus primeros destinos en el País Vasco en la época de plomo.

    Se nota que Silva se ha pateado la zona, que ha estado algo más que de visita y ha contado con la colaboración de mandos y agentes de la Guardia Civil para ambientar su ficción. De hecho, en sus páginas se identifica perfectamente a algún mando actual de la Comandancia algecireña, no en balde la novela está firmada en marzo de 2018.

    En sus casi 400 páginas de ficción, se explica con claridad el momento delincuencial que vive la zona y, con gran precisión, se narra una persecución a cargo del Servicio Marítimo de la Guardia Civil (SMGC), que resulta clave para resolver el misterio de las dos desapariciones que se suceden a lo largo de la narración. El propio Silva, en un artículo publicado en el periódico El Mundonarra la noche que patrulló con el SMGC para ambientarse y, en un 80 por ciento, coincide con lo que luego ha plasmado en su libro. Incluido el alijo de hachís que fue incautado, tanto en esa noche real como en la ficción literaria.

    Destaca, como suele ser habitual en toda la serie, la habilidad del autor para enredar al lector en la trama policiaca, verdadera esencia de sus novelas, fruto de un conocimiento fuera de lo normal de la técnica y de la táctica investigadora.

    El subteniente Bevilacqua, con más de treinta años en el Cuerpo y una licenciatura en psicología a sus espaldas, nacido en Uruguay de padre italiano, obsesionado con citar a los clásicos siempre que puede, es el protagonista indiscutible, pero sin dejar de lado a sus otros compañeros de unidad, a los que en el fondo protege y adiestra de forma constante. Próximo ya a la edad de jubilación, va perfilando el futuro para cuando él ya no esté, con una candidata indiscutible para sustituirle, su binomio inseparable, la sargento primero Chamorro. En esta última entrega, sin embargo, ha surgido un personaje que puede dar mucho juego en el futuro, el hijo del subteniente que, tras graduarse en Derecho, acaba de ingresar en la Academia de Baeza, de formación de guardias y suboficiales de la Guardia Civil.

    A destacar, porque no siempre es así, el especial cuidado que el autor emplea en describir el ambiente y la sociedad tanto gibraltareña como campogibraltareña. Hay frases memorables, como: “Esto es la grieta social al borde de la grieta del mundo” o “Esto es el puñetero extremo, estamos lejos de todas partes y asomados al precipicio”, que pone en boca de distintos personajes cuando éstos describen, a los recién llegados desde Madrid, la situación del lugar. 

    Muy significativa la descripción que el patrón de la embarcación del SMGC le hace al subteniente Vila de las relaciones con sus colegas de la Royal Gibraltar Police: “La mayoría son gente sensata. Y nosotros también. Los problemas vienen cuando coincide por un lado y por el nuestro alguno que no lo es. Entonces es cuando se lía”. Hay más, como los encuentros con un abogado gibraltareño, de apellido Caetano, con despacho en Main Street, o la reflexión, de nuevo del patrón de la lancha de la Guardia Civil, cuando plantea lo fácil que sería suprimir las planeadoras de mil caballos de potencia, que andan más que las de la Benemérita.

    Pero para parrafada, la que en las páginas 230-231 se larga el coronel jefe de la Comandancia de Algeciras, tras la cual Bevilacqua no puede reprimir un: “Debo reconocer que aquella exposición, casi filosófica, me dejó algo descolocado (…) me sorprendió la distancia con la que aquel hombre hablaba de algo que en definitiva era su propio trabajo, su propia realidad y la responsabilidad con la que había de bregar cotidianamente”. No se la pierdan.