Domingo, 17 de Febrero de 2019

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    La negociación del Brexit avanza, pendiente de la factura comunitaria y sin mención a Gibraltar

  • Una foto para la crítica: los negociadores británicos sin un solo papel, a la derecha, frente al volumen de documentos de los comunitarios
    Noticias Gibraltar

    Gibraltar sigue sin ser mencionado en las negociaciones de Bruselas entre los negociadores comunitarios y británicos, tal y como estaba previsto y a pesar de las exigencias del ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo, cuando ha concluido ya la segunda ronda de conversaciones para el Brexit y sigue pendiente de concretar la deuda del Reino Unido con la UE.

     

    Los negociadores jefes Michel Barnier, por la UE, y David Davis, por Reino Unido, han mostrado en la rueda de prensa conjunta al término de esta segunda ronda de conversaciones las diferencias existentes: la principal, la denominada factura comunitaria que ya el ministro británico Davis reconoce, aunque aún no admite ni cantidad (Bruselas la cifra en 100.000 millones de euros) ni forma de pago.

     

    También la cuestión de los derechos ciudadanos se considera insuficiente por la UE, aunque ambas partes reconocen lo que denominan “puntos de convergencia” pero aún sin acuerdo concreto. “Estamos de acuerdo en la necesidad de dar certidumbre a los ciudadanos, pero obviamente tenemos diferentes visiones sobre cómo conseguirlo", dijo Davis en la rueda de prensa.

     

    Las diferencias son evidentes y sustanciales, pero lo que ninguna de las partes sacó a colación fue el tema de Gibraltar. El negociador jefe de la UE, una vez aprobadas las directrices negociadoras por todos los órganos comunitarios que establecen el acuerdo previo británico-español para cualquier asunto futuro referido al Peñón, lo tiene claro y cuenta con ello, pero las protestas públicas de Picardo tenían como objetivo la inclusión, aunque fuese nominal, de Gibraltar. Y eso no se ha producido durante los cuatro días de negociaciones.

     

    Lo cierto es que, para el gobierno británico o al menos para sus negociadores, el asunto de Gibraltar no resulta prioritario, aunque es precisamente el asunto de las fronteras terrestres entre Reino Unido y Unión Europea parte de esta primera fase negociadora y justo la cuestión en la que mayor hincapié hace el gobierno Picardo.

     

    Preocupan mucho más, aparte, de los temas señalados como la factura comunitaria, los derechos ciudadanos o las competencias de los tribunales, la frontera irlandesa, por ejemplo, y la constatación de que se han disparado hasta en medio millón la emisión de pasaportes de la República de Irlanda a ciudadanos residentes en Reino Unido.

     

    De hecho, el propio Parlamento británico advirtió ayer que el Brexit puede afectar la estabilidad norirlandesa y la división entre católicos y protestantes, en un momento en que el gobierno autónomo de aquella región está suspendido desde enero.

     

    Tampoco son menores la amenaza independentista de Escocia o los mensajes confusos (y a veces contradictorios) del gobierno de Londres en todo lo que se refiere al proceso de salida de la Unión Europea, las presiones de Francia, que aspira a quedarse con la City, o Alemania, etc.

     

    En toda esa larga lista de problemas directa o indirectamente relacionados con el Brexit, entre los que se incluye la propia estabilidad del gobierno de Theresa May, Gibraltar no ocupa desde luego una de las posiciones prioritarias para los negociadores británicos, como ya ha quedado claro.