Viernes, 21 de Septiembre de 2018

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    Otro pulso del MoD al gobierno de Gibraltar

  • Un avión A400 de la RAF, similar al del incidente, rueda por el aeropuerto de Gibraltar
    Noticias Gibraltar

    La semana pasada, Gibraltar fue escenario de un inaudito suceso que provocó durante horas el bloqueo del aeropuerto y un caos del tráfico en la entrada y salida del Peñón y que puso en evidencia, una vez más, el conflicto de competencias entre el Ministerio de Defensa británico (MoD) y el gobierno de Gibraltar y que terminó implicando a las más altas autoridades del Peñón. Ha pasado una semana desde entonces y aún hoy no se han dado explicaciones públicas sobre un altercado que duró horas, alarmó a la población civil y provocó el bloqueo de las comunicaciones aéreas y terrestres.

     

    La supuesta detención rutinaria de un sospechoso por delitos sexuales acabó en el incidente más grave de los últimos años y puso en evidencia las diferentes interpretaciones que sobre el Peñón y, más en concreto, sobre el aeropuerto, tienen el Ministerio de Defensa británico, por un lado, y el gobierno civil de Gibraltar, por otro.

     

    Dos coches de la Policía gibraltareña, RGP, bloquearon la salida de un avión A400M Atlas de las Fuerzas Aéreas británicas, RAF, al que había subido un sospechoso y al que también se le quería intervenir su ordenador personal. Después de dos horas de tensión, bloqueo de las comunicaciones terrestres y aéreas, alarma ciudadana y caos del tráfico y, tras intervenir incluso el ministro principal Fabian Picardo y el propio gobernador, teniente general Edward Davis, Defensa accedió a que la Policía gibraltareña se hiciera cargo del ordenador personal del sospechoso, mientras que fue la policía militar, Gibraltar Defense Police, quien se hizo cargo del detenido.

     

    La base del conflicto se debe a que el denominado aeropuerto internacional de Gibraltar es en realidad un aeródromo militar construido por la Fuerza Aérea británica en la Segunda Guerra Mundial, sujeto a las directrices y jurisdicción del Ministerio de Defensa del Reino Unido y no una instalación civil. Precisamente ésta razón, añadida a que se encuentra instalado en un territorio en litigio, ya que el istmo nunca fue cedido por el Tratado de Utrecht, es lo que impide su desarrollo e incorporación al Cielo Único Europeo.

     

    No obstante, este no es el primer caso de tensión entre el Ministerio de Defensa británico y las autoridades civiles gibraltareñas. El pulso entre ambas partes es continuo e histórico y refiere numerosos casos de mayor o menor importancia, desde las recientes reducciones de personal civil contra el criterio del gobierno local, pasando por la oposición a las nuevas instalaciones circundantes que impulsaba Picardo.

     

    En esta larga crónica de frecuente pulso entre la política civil y la militar hay casos de más envergadura, como cuando el gobierno de Caruana se vio obligado a asumir los costes y la gestión de numerosas instalaciones de suministro para evitar las reducciones con las que amenazaba entonces el Ministerio de Defensa británico o la intromisión de este mismo ministerio en el acuerdo hispano británico que había alcanzado el Foreign Office para dar una solución viable a Gibraltar, hasta hacerlo fracasar en 2002.