Viernes, 21 de Septiembre de 2018

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    Picardo mantiene sus críticas a España y las eleva hasta los 27 países miembros de la UE

  • Cumbre extraordinaria del Consejo de Europa que decidió las directrices del Brexit
    Noticias Gibraltar

    Hasta ahora era España el objetivo casi único de las críticas, pero ahora lo son también los 27 países miembros de la Unión Europea a quienes el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, reclama porque el trato al Peñón es, a su criterio, “discriminatorio e injusto”. También el GSD, partido de la oposición, rechaza la decisión europea y ha expresado su “condena enérgica”.

     

    La aprobación, sin discusión y por unanimidad de todos los países europeos miembros de la Unión, de las directrices negociadoras con el Reino Unido ha decepcionado a los partidos y políticos gibraltareños que aún confiaban en la antiguamente prestigiosa diplomática británica. También ha sorprendido entre los propios funcionarios comunitarios, que esperaban alguna disensión entre los socios o algún tipo de gesto hacia Londres.

     

    La firmeza, rapidez y unanimidad de los 27 se considera ahora un mensaje de fortaleza que deja en muy mala posición al gobierno de May, que se ha caracterizado en estos primeros tiempos de negociación por cometer errores estratégicos y de discurso y, en consecuencia, ha conseguido poner de acuerdo a todos los que antes eran sus socios, pero ahora frente a ella.

     

    En cuanto al representante institucional del gobierno de Gibraltar, su ministro principal Fabian Picardo, mantiene su habitual mensaje de desprecio al gobierno de España al que califica de “gobierno de derechas” o tacha de “rancia reclamación de soberanía” lo que es un litigio histórico no resuelto y que reconocen todas las organizaciones internacionales.

     

    Precisamente una de las más perseverantes organizaciones internacionales en cuanto al conflicto, la ONU y más concretamente su Comité de Descolonización, también ha sido objeto de las muy expresivas críticas de Picardo, especialmente cuando les tachó de traicionar al pueblo de Gibraltar o cuando su presidente prefirió eludir la insistente invitación para visitar el Peñón.

     

    A pesar de ello, el dirigente gibraltareño mantiene en paralelo el discurso de la cooperación, como hace en sus actos públicos en España o ante españoles, y en el último comunicado, después de rechazar la “rancia reclamación” de España, dice que “eso no nos impedirá seguir buscando el diálogo con nuestro vecino, pero nunca en asuntos que afectan a soberanía, jurisdicción o control”.

     

    Y concluye con un nuevo reto al gobierno español, aún a costa de las incertidumbres que se les presente en el futuro: “Gibraltar saldrá de la Unión Europea con el Reino Unido; nuestro futuro más allá de la UE será próspero y de vocación internacional pero será uno en el que el gobierno español no tendrá ni voz ni veto”.

     

    Trevor Hammond, representante del GSD, también critica la decisión comunitaria que, considera, “sacrifica” a la comunidad gibraltareña para “apaciguar a España” y avisa a Londres que “el gobierno británico debe ahora asegurar que esta injusticia no afecte nuestra prosperidad futura”.

     

    En efecto, después de la decisión unánime de Europa, a Gibraltar sólo le resta ampararse en el Reino Unido y la respuesta británica, más allá de las hasta ahora vacías declaraciones políticas, deberá comprobarse mediante compromisos económicos e institucionales que todavía están por ver.