Viernes, 21 de Septiembre de 2018

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    Picardo prepara a su electorado antes de los acuerdos “históricos” hispanobritánicos

  • Picardo se dirige a un grupo de periodistas, en una imagen de archivo
    Noticias Gibraltar

    A punto de terminar el plazo, que vence en el próximo Consejo Europeo de octubre, para que Gibraltar pueda sumarse al período transitorio del Brexit, el ministro principal Picardo prepara a su electorado ante los acuerdos que él mismo califica de “históricos” y que hasta ahora ha bloqueado, tales como aeropuerto, paso por la verja y, posiblemente, aguas.

     

    El gobierno de Gibraltar ha querido controlar el paso por la verja y liberarlo para trabajadores transfronterizos, residentes y turistas, pero la realidad es que no puede hacerlo y está sujeto al acuerdo que sí alcancen en este sentido Londres y Madrid. España siempre ha mantenido que preservará la fluidez del tránsito a trabajadores y residentes, incluso, pero todos los técnicos en la materia consideran imposible que ese acuerdo se traslade a los turistas.

     

    En las conversaciones bilaterales hispanobritánicas, donde se han tratado estos acuerdos, se entiende que Gibraltar debe ceder a cambio en cuanto al tabaco, su opacidad fiscal y el aeropuerto, como cuestiones principales, a las que podrían sumarse otras como controles medioambientales, jurisdicción comunitaria de las aguas, etc.

     

    Claramente, más con el poco plazo de tiempo que queda para conseguir un acuerdo, el ministro principal Picardo empieza a ceder en su, hasta ahora, inflexible postura. De hecho, en el reciente debate de presupuestos ya se han advertido gestos del gobierno gibraltareño como las subidas de las tasas del tabaco o la modificación en la fiscalidad del juego electrónico que comentó el ministro Ísola.

     

    Más visible resultará el acuerdo del aeropuerto, si finalmente se alcanza, porque el ciudadano podrá advertir la presencia de policías y guardias civiles españoles para efectuar los controles Schengen, cuestión innegociable no sólo para España sino, principalmente, para la Unión Europea. Y este es el punto más complejo porque fue el que ya hizo que los Acuerdos de Córdoba no se pudieran completar y la razón por la que la ministra socialista de entonces, Trinidad Jiménez, los parara en 2010 ante el creciente desfase entre lo que obtenía una parte y la otra.

     

    Si Gibraltar quiere seguir en la UE, al menos el período transitorio y siempre que las sucesivas crisis británicas no lo impidan definitivamente, no le queda más remedio que aceptar lo mínimo exigido por Bruselas y Madrid. Después de años alentando un mensaje de inflexibilidad negociadora, Picardo se ve en la obligación de preparar a su electorado para que acepte unos acuerdos que, hasta hace poco, eran inviables y ahora resultan inevitables.

     

    Por ello y para evitar la frustración de su electorado en vísperas del posible adelanto de las elecciones, el ministro principal cambia su discurso político, invoca la disposición del nuevo gobierno socialista de Pedro Sánchez y evita mencionar la política del ministro Dastis que es, sustancialmente y en lo que a Gibraltar se refiere, la misma que mantiene el ministro actual Borrell solo que, ahora, con más firmeza.