Domingo, 18 de Noviembre de 2018

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    El Plan de Emergencia Nuclear de la Armada contempla las escalas de submarinos en Gibraltar (y II)

  • En Defensa,
    El HMS Torbay, emergiendo en una típica maniobra no exenta de riesgo. Foto Royal Navy.
    Luis Romero Bartumeus

    El Plan de Emergencia Nuclear de la Armada (PENAR), que como vimos en el artículo precedente contempla la activación de los GOVRA (Grupos de Vigilancia Radiológica Ambiental de la Armada) en cada visita de submarinos de propulsión nuclear a la base naval británica de Gibraltar, afirma que “la probabilidad de un accidente con consecuencias radiológicas en un reactor nuclear de un buque de guerra occidental es muy remota”. De todas formas, no es descartable que se produzca “un escape radioactivo que podría afectar a zonas próximas al buque accidentado y a la zona a sotavento”, añade el mismo documento.

    El PENAR asume que, dentro de la base gibraltareña y en caso de accidente, se aplicaría el plan interno del Ministerio de Defensa Británico y el externo de Gibraltar, sin que se especifique ni cite ningún tipo de colaboración o protocolo con las autoridades militares españolas si se produjera una emergencia de esas características. Esta circunstancia es la que obligaría a contar con sistemas de medición propios, mediante el despliegue de los GOVRA. De hecho, el mismo documento reconoce que “un accidente radiológico en esta base afectaría a la Bahía de Algeciras y a las poblaciones cercanas”.

    Los submarinos que habitualmente visitan la Base Naval de Rota, al igual que los que lo hacen a la de Gibraltar, cuentan con un reactor de potencia inferior a 50 Mw (Megavatios), incluidos por tanto en el Grupo II de Emergencias Radiológicas (según la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo Radiológico), por lo que sus emisiones en caso de accidente tienen “muy baja probabilidad de superar los umbrales de dosis correspondientes a la aparición de efectos deterministas graves sobre la salud de las personas”, afirma el PENAR.

    Cosa distinta son los reactores de los portaaviones de propulsión nuclear que pueden llegar a fondear en aguas españolas, que suelen contar con una potencia superior a los 100 Megavatios y, por ello, si se produjera una incidencia se incluirían en el Grupo I de Emergencias Radiológicas. Sus emisiones sí podrían producir “efectos deterministas graves sobre la salud si no se toman las correspondientes medidas de protección”.

    En caso de accidente, el personal situado dentro de un radio de unos 500 metros “se vería afectado por la radiación”. El mayor riesgo residiría en el aumento de la tasa de radiación ambiental y de las partículas transportadas por el aire. La contaminación de las aguas próximas igualmente se plantea como posibilidad, aunque a continuación niega que “un reactor de potencia” pueda comportarse como una bomba nuclear “por lo que la probabilidad de que se produzca una explosión de este tipo en el reactor es nula”.

    Dispositivos fijos de control radiológico

    Pero no son solamente los equipos de la Armada los que podrían detectar una incidencia en cualquiera de las visitas de los submarinos nucleares a Gibraltar. Distintos organismos, al menos tres, cuentan de forma permanente con dispositivos de control de emisiones radiológicas distribuidos por el territorio nacional, incluidas las cercanías del Estrecho. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la Dirección General de Protección Civil y Emergencias y la Agencia Estatal de Meteorología, cuentan con equipos propios de estas características. 

    Desde 1992, el Consejo de Seguridad Nuclear tiene desplegados a lo largo del territorio nacional una serie de sensores que conforman la Red de Estaciones Automáticas (REA) de control radiológico. Esta red está compuesta por 25 estaciones (que miden la tasa de dosis gamma, radón, radioyodos y emisores alfa y beta en el aire) pero está próxima su ampliación hasta 200 (185 fijas y quince móviles) de forma progresiva desde 2019 hasta 2021. Hace solamente unos meses se procedió por el CSN a licitar la adquisición, instalación y mantenimiento de 185 nuevas estaciones fijas con destino a la nueva red, así como de las quince móviles. Del total de estaciones fijas, 141 incluirán detectores de medida de tasa de dosis gamma con rango de medida para alta y bajas dosis y 44 dispondrán de equipos de espectrometría gamma. 

    En la provincia de Cádiz, tres serán las estaciones a instalar, en las localidades de Cádiz, Tarifa y Villamartín. En la provincia de Málaga, la capital y Marbella acogerán otras dos, más otra en Ceuta, por lo que la zona más próxima al Estrecho estará servida por seis estaciones fijas. De entre las 25 actuales, la estación de Tarifa es la que, de forma constante, ha mantenido actualizadas durante los últimos años las mediciones radiológicas en la zona del Estrecho de Gibraltar en todo tiempo. En 2010, los sensores de la estación de Tarifa fueron sustituidos tras ser detectada una pérdida de sensibilidad. En 2011 se renovaron las canalizaciones de las líneas eléctricas y telefónicas de dicho emplazamiento.

    La nueva red se ha diseñado específicamente para la gestión de emergencias, evitando estar condicionada por otro tipo de finalidades, cubiertas por las otras redes existentes, centrándose en su operatividad y resiliencia ante graves catástrofes. La REA vigilará de manera continua los niveles de radioactividad en la atmósfera y detectará cualquier incidente radiológico, tanto de origen nacional como ocurrido en el extranjero. Su diseño, según informó en su momento el CSN, ha tenido en cuenta las experiencias extraídas tras el accidente de la central nuclear japonesa de Fukushima.

    Por su parte, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias cuenta con su propia Red de Alerta de Radioactividad (RAR), compuesta por 907 estaciones fijas que miden la tasa de dosis gamma. La implantación de la RAR se llevó a cabo entre 1991 y 1996. En el arco de la Bahía de Algeciras se encuentran instaladas cinco de estas estaciones y otras cuatro en la Bahía de Cádiz, sumando diecinueve en toda la provincia de Cádiz, más otra en Ceuta.

    También la Agencia Estatal de Meteorología cuenta con su propia red detectora, en este caso de radiaciones solares y de la capa de ozono, unas sesenta estaciones distribuidas por la geografía nacional.