Domingo, 18 de Agosto de 2019
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La UE le dice a Picardo que no habrá excepciones con Gibraltar ni con la frontera

  • Parte del equipo enviado por el gobierno de Gibraltar al último viaje a Bruselas con Picardo y García en el centro
    Parte del equipo enviado por el gobierno de Gibraltar al último viaje a Bruselas, con Picardo y García en el centro
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    La inesperada visita de Fabian Picardo y Joseph García a Bruselas, para hablar con el equipo negociador del Brexit, no terminó como esperaba el ministro principal de Gibraltar ya que Sabine Weyand escuchó y rechazó sus reclamaciones, especialmente las que pretendían una ‘frontera blanda’ con España.

     

    Como viene siendo habitual, desde hace ya un año, un equipo de varios representantes del gobierno gibraltareño, liderados por un ministro principal que lucía un pin conmemorativo del primer referéndum que desembocó en el cierre de la Verja, se desplazó casi por sorpresa y sin agenda cerrada esta vez a Bruselas, en busca de una reunión con el equipo negociador comunitario.

     

    Venimos solamente en modo informativo a ver al equipo del señor Barnier, respetando, como ellos también, que Gibraltar es una parte íntegra del trabajo que está haciendo el Reino Unido para preparar las negociaciones de salida y de relación futura con la Unión”, declaraba el propio Picardo cuando ya sabía que el jefe negociador de la UE estaría en reuniones, por separado, con los ministros principales de Escocia, Nicola Sturgeon, Gales, Carwyn Jones, y con el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn.

     

    Al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, le recibió por cortesía la segunda del equipo negociador comunitario, Sabine Weyand, encuentro al que no hizo referencia el negociador jefe Michel Barnier, quizás porque no quiso o porque no le dio importancia ya que, como declaró la portavoz de la Comisión de la UE, Mina Andreeva, "Barnier escucha a todo el mundo, pero sólo negocia con el Gobierno británico”.



    Unicef

     

    La reunión con Weyand le sirvió al ministro principal --y al amplio equipo gibraltareño desplazado-- para expresar sus inquietudes y defender lo que parece ser el principal y muy destacado problema para Picardo, la frontera terrestre con España y sobre la que se cierne toda la presión de Gibraltar, sus representantes políticos y la de los diferentes grupos sociales gibraltareños y españoles de la comarca vecina, como si no hubiera otros efectos con el Brexit.

     

    La reunión en Bruselas, calificada de “técnica” dejó claro que la cuestión de la frontera con España no forma parte de las negociaciones para la salida británica y, en su caso, lo será de los acuerdos que se puedan alcanzar en el futuro, lo que la sitúa entre los aspectos recogidos en la directrices negociadores de la Unión Europea, y aprobadas por todos sus órganos ejecutivos, que impone el denominado “veto español”, que no es tal sino la obligación de que Londres y Madrid lleguen a un acuerdo previo antes de que Bruselas acepte cualquier convenio sobre el Peñón.

     

    Aunque el ministro principal de Gibraltar reclama de forma constante una frontera fluida con España, los argumentos para su reivindicación cambian cada cierto tiempo. En esta última semana, por ejemplo, había reclamado “creatividad” a España para encontrar soluciones y lamentaba la falta de interlocución, pero dos días después, cuando el Rey Felipe VI expresó su confianza de que el diálogo encuentre soluciones satisfactorias para todos, un comunicado oficial gibraltareño calificaba el moderado discurso del rey español como “antidemocrático”.

     

    Luego viajó a Bruselas, negando en público que su gobierno esté limitado por la representación británica, en el caso de la UE, para terminar en un encuentro técnico paralelo del que sólo ha podido obtener la cortesía de ser escuchado y la reiteración de que Gibraltar no podrá esperar ningún tratamiento especial por parte de la Unión Europea, porque sí forma parte de la representación británica, que es quien ha decidido abandonarla, de manera que la frontera con España pasará a ser considerada frontera exterior sin las excepciones previamente acordadas de la frontera irlandesa o de la base soberana británica de Chipre.




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