Viernes, 26 de Abril de 2019
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Sin noticias del sanroqueño Dionisio Ramos desaparecido hace más de cuatro años

  • Captura de pantalla de pantalla del programa de Antena 3 TV, Espejo Público
    Captura de pantalla de pantalla del programa de Antena 3 TV, Espejo Público
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    El dolor se prolonga durante más de cuatro años en el seno de una familia sanroqueña. Dionisio Ramos Guerrero, que hoy tendría cincuenta años de edad, desapareció sin que hasta el momento los intentos por encontrarle hayan dado resultado.

     

    Dionisio convivía con Joaquín, natural de Ciudad Real, que también residía con su mujer, que por hallarse enferma se valía de una silla de ruedas. La propiedad de la vivienda, en el municipio de Chiclana, también era común. Joaquín habitaba la parte baja con su esposa, y Dionisio la de arriba.

     

    En los terrenos de la finca, tras reactivarse el caso hace unos meses, la Guardia Civil efectuó una minuciosa inspección, empleándose para ello un georradar, que, aunque detectó lo que se denomina “puntos calientes”, no parece que ha arrojado luz suficiente para aclarar el caso. Previamente, un perro de la Benemérita halló rastros de sangre, sin bien no se ha encontrada nada concluyente por el momento.

     



    La portavoz de la familia Nuria Ramos, hermana del desaparecido, ha venido atendiendo a distintos medios televisivos en los que ha declarado que la relación de Dionisio y Joaquín, que se había prolongado durante diez años, en los últimos tiempos era tormentosa, y que la primera noticia de la desaparición la facilitó Joaquín, un año y medio después de producirse, y coincidiendo con la muerte de su mujer. 

     

    La familia está convencida de la muerte de Dionisio. Su móvil no es atendido y la cuenta bancaria no ha experimentado movimiento alguno desde su desaparición. 

     

    Según ha venido explicando la hermana en entrevistas televisadas, Joaquín le llamó a los dos años del suceso para decirle que un amigo suyo había visto a Dionisio en Marruecos, y que se pondría en contacto con ella. Sin embargo, pese a la alegría que en la familia causó tal aseveración, la llamada no se produjo.

     

    Mientras tanto una familia muy conocida y apreciada en la localidad sigue sumida en el dolor, esperando algún indicio que lleve al esclarecimiento de lo sucedido.


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