Lunes, 23 de Septiembre de 2019
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Manu Ortega, talento y escuela de gran imaginero

  • El autor, junto a una de sus obras
    El autor, junto a una de sus obras
    Cultura

    El arte de Manu Ortega tiene un sello especial: la escuela de los Ortega Bru -Luis, el reconocido imaginero era su tío, y su padre Augusto, también fue escultor de valía-. Esa impronta tiene su raíz en haber aprendido y trabajado con este dúo de destacados artistas, haber bebido del ingenio de quienes supieron elevar el arte imaginero a la altura de los grandes. A ello une su precoz talento, imprescindible para la irrupción del artista.

    Como sus antecesores familiares tiene en la imaginería su campo más conocido y frecuentado. Sus imágenes surgidas de los talleres que en su día tuvo en Madrid y Sevilla -compartidos con sus hermanos Jesús Augusto y Juan Ramón- y luego en San Roque, se distribuyen por la geografía española.

    El primer trabajo importante, ya en solitario, fue para la parroquia Flor del Carmelo del barrio del Pilar de Madrid: las imágenes de Jesús Resucitado y una Virgen del Carmen.

    A finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo anterior, talló las imágenes de una Trinidad para Madrid y en 1995 realizó la cabeza de un Ecce Homo para un particular de Castellón de la Plana.




    Por esa época, colaboró para completar el apostolado de la Santa Cena, de Jerez de la Frontera, conjunto inconcluso de Luis Ortega Bru. Dos de estas figuras son obra de Ángel Ortega León, fallecido hace unos meses e hijo del genial imaginero, y las otras tres de los hermanos Ortega.

    En 2005 talló la Virgen de la Amargura para la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte de San Roque. En 2006, para Puente Mayorga, un crucificado a tamaño natural, el Santísimo Cristo del Mar. En ese mismo año ganó el concurso para la realización del monumento del Tercer Centenario de la ciudad de San Roque.

    En 2007 realizó un crucificado de tamaño académico para la sede del Consejo de Hermandades de Jerez de la Frontera. En el año 2008, cuatro cartelas para el trono del Cristo de la Buena Muerte sanroqueño. En el año 2010 realizó un crucificado, reproducción de un original del creado por su padre para la capilla sanroqueña de la Visitación.

    Entre sus últimos trabajos figuran las cartelas para el paso de la Amargura, de San Roque; el misterio completo del Cristo de la Clemencia, de Jerez de la Frontera; un crucificado de tamaño académico para el retablo de la Inmaculada, de La Línea, y el trofeo de la Bienal de Flamenco Canela de San Roque.

    Del mismo modo ha expuesto en Talavera de la Reina, Toledo, Sevilla. Jerez de la Frontera, Espartinas (Sevilla), Algeciras, Club de Golf La Cañada, Algeciras y San Roque, ciudad de la que fue reconocido como hijo adoptivo y donde cuenta con el aprecio de la población.