Lunes, 26 de Agosto de 2019
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40 años del asesinato de la sanroqueña Hortensia y de su novio a manos de los terroristas de ETA

  • La prensa recogió ampliamente el asesinato de los «novios de Cádiz»
    La prensa recogió ampliamente el asesinato de los «novios de Cádiz»
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    El pasado mes de enero se cumplieron cuarenta años de la muerte de la sanroqueña Hortensia González Ruiz, la primera mujer asesinada por ETA. El doble crimen, pues también murió su novio, el guardia civil tarifeño Antonio Ramírez, es uno de los trescientos cometidos por la banda que continúa en la absoluta impunidad.

     

    Los que habrían de ser conocidos como los «novios de Cádiz» pasaban unas vacaciones en la casa de la hermana de la muchacha, Aurora, en  Villafranca de Ordizia (Guipúzcoa). Era la madrugada de Reyes de 1979 cuando tras pasar una noche en una discoteca de la localidad vizcaína de Beasain, tomaron el coche para volver a la casa de Aurora, casada con un agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Al detener el vehículo en un stop próximo dos individuos los ametrallaron. 

     

    El cuerpo de Antonio se desplomó sobre el claxon, que estuvo sonando durante cerca de media hora, sin que nadie auxiliara a las víctimas. El guardia falleció en el acto y Hortensia al poco de llegar al hospital. Ambos contaban con veinte años de edad y poco antes se habían intercambiado como regalo, las alianzas de su próxima boda, prevista para el 5 de agosto de ese año.



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    Jesús González, hermano de Hortensia  fue el primero en conocer la noticia. En la mañana de Reyes fue avisado para que se personara en el cuartel de la Guardia Civil de la barriada sanroqueña de Puente Mayorga. Pensó que su cuñado había sufrido un atentado en el País Vasco. La noticia era otra, su hermana había sido asesinada junto  a su novio.

     

    El asesinato de la pareja llenó de dolor a todo el Campo de Gibraltar. En San Roque, donde una plaza recuerda la memoria de la joven, se le tributó una multitudinaria despedida. Miembro de una familia numerosa de la Barriada de la Paz, cuyo padre, Luis González Peña se hallaba en paro, Hortensia era una chica muy querida por su carácter agradable y modesto. Las muestras de solidaridad fueron muchas, incluida la del entonces presidente del Gobierno Adolfo Suárez, que envió un telegrama de pésame. 

     

    España contaba ya  con una Constitución democrática y se continuaba con el proceso de democratización abierto tras la muerte del general Franco. El terrorismo de ETA seguía golpeando. En esta ocasión segando la vida dos jóvenes, los «novios de Cádiz», que habían decidido soñar juntos.