Lunes, 5 de Diciembre de 2022
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Adiós a la casa que albergó la tienda de Máximo y la papelería Losán

  • Actual imagen del inmueble en la calle Herrería
    Actual imagen del inmueble en la calle Herrería
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    Con los días contados. Así se encuentra el edificio donde estuvo la popular tienda de Máximo y, posteriormente, la no menos conocida papelería Losán. La casa, propiedad de la familia De Andrés Rodríguez, es de las más antiguas de la calle Herrería y en los establecimientos citados ejercieron el comercio dos generaciones de esta familia. Próximamente será derribada tras ser adquirida por un particular.

    Máximo y su esposa Maruja están en el recuerdo de una clientela en tiempos en que las tiendas eran el único punto donde suministrarse de alimentos. Todavía se les llamaba de  “ultramarinos”, como reminiscencia del pasado colonial de España.

    Luego, las grandes superficies vinieron a dar un fatal golpe a estos pequeños comercios, cambiando completamente el hábito y el sistema de compra.

    La tienda de Máximo era un lugar muy apreciado por los sanroqueños y, como en todas las de la época, se compraba mayoritariamente fiado. La familiaridad entre clientes y dueños era un valor en años de estrecheces, presentes todavía en la década de los sesenta del siglo pasado.





    En ese pequeño espacio -y en aquel tiempo- en las calles Herrería, San Nicolás y las plazas Sagasta, se encontraban las tiendas de Adela, María Guzmán, Eduardo Torres (la tienda de Antoñita, que comenzó siendo pastelería y taller de reparación de zapatos); las panificadoras de Ledesma, Molina y Domínguez; el comercio de Bedoya, un poco después Muebles Villa; la fábrica de baldosas de Almagro y hasta el Mercado Público, ya en la plaza Espartero -conocida por la de los Caballos- en cuyos alrededores también se encontraba otra serie de tiendas, desde venta de gas, ropa y algunos bares.

    De la tienda primitiva muchos recordarán que cuando se liquidaba el mes de fiado, Máximo, nos obsequiaba a los niños con caramelos que con tanto afecto envolvía en papel de estraza, tan usado entonces en alimentación.

    Pasados los años en más de una ocasión recordé con él esos detalles. Rasgo de un hombre venido de fuera, que se sintió sanroqueño desde el primer momento que piso el escalón de la fonda de Curro González, su primer alojamiento en la población.

    La tienda de Máximo dio paso a la papelería. Otra generación familiar -Jesús y Carmen- que hasta principios del siglo actual estuvo funcionando, resistiendo en una zona donde ya había desaparecido el resto de establecimientos.

    Como ocurre tantas veces, una nueva edificación ocupará este rincón de la ciudad, tan familiar para tantos sanroqueños. Signo de los tiempos.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas