Martes, 22 de Septiembre de 2020
Twitter
Facebook
Youtube

Aniversario del ‘milagro de Guadiaro’ en el día de las comuniones

  • La iglesia se derrumbó a minutos de una celebración multitudinaria

    Imagen actual del interior de la iglesia de Guadiaro
    Imagen actual del interior de la iglesia de Guadiaro
    Noticias

    Pudo ser una tragedia de enorme gravedad pero para muchos de los vecinos de Guadiaro, en el municipio de San Roque, fue el mayor de los milagros. El suceso se produjo el 29 de mayo de 1983  --del que este viernes se cumple 37 años-- cuando el techo de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario se vino abajo, quedando tan solo los muros del templo. El hecho tuvo lugar a escasos minutos de haberse celebrado la primera comunión de un buen número de niños y tras haber sido cerradas las puertas de la iglesia.

    El escenario era dantesco. En un recinto cubierto de escombros, permanecía intacta la imagen de la Virgen de los Dolores, a quien los vecinos guardan una especial devoción y a la que atribuyen que lo ocurrido no acabara en una jornada de dolor y luto para la mayoría de familias de la población.

    Cómo pudo hundirse una edificación que no llevaba ni un año finalizada, lo relataba el entonces párroco de Guadiaro, hoy fallecido, Salvador Atacho, según las explicaciones que le ofrecieron los responsables de la obra: “parece que los arquitectos confiaron en los muros y no ataron arriba. Como la bóveda era semiplana, en lugar de empujar verticalmente lo hacía horizontalmente y al moverse uno de los muros se vino todo abajo”.

    El propio Atacho había detectado algunas grietas, que puso en conocimiento del contratista, quien le informó que ello era por exceso de cemento, por lo que no tenía que preocuparse.



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas


    Las prisas del sacerdote, que tenía que atender a una  misa en la Almoraima, hizo que una vez finalizada la de Guadiaro, el templo quedara desalojado en su totalidad, a pesar de que el mismo, en día tan señalado, estaba abarrotado de personas, entre ellas numerosos menores.

    Los últimos en salir fueron el catequista y el fotógrafo que había trabajado durante el oficio religioso. A escasos minutos de echar la llave, la iglesia se derrumbó. Incluso la  limpiadora que habría de iniciar su trabajo se entretuvo tomando un helado, salvando también la vida.

    Aquella misma noche sacaron a la Virgen en procesión, agradeciendo la ausencia de desgracias personales. Y durante muchos años, aquellos niños que salvaron la vida, gracias al milagro de la Virgen, portarían la imagen en cada efeméride.  

    La iglesia pudo ser reconstruida, reabriéndose al culto el 3 de marzo de 1985.