Martes, 22 de Septiembre de 2020
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Clementina Pérez, el valor y la lucha de una gran mujer

  • Clementina Pérez, vecina y luchadora
    Clementina Pérez, vecina y luchadora
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    En esos años no eran muchas las mujeres que destacaban en la lucha contra la marginación, el narcotráfico y la violencia de género. Clementina Pérez Rodríguez, Clemen para todos las que la conocen fue una de ellas. 

    Lideró junto al cura José Chamizo la pelea cívica en las calles contra quienes vendían droga a cara descubierta en las poblaciones de Taraguilla y Estación de San Roque. Las luchas vecinales de aquel verano de 1989 fueron bandera en otros lugares de España

    Organizó manifestaciones contra los maltratadores de niños y se encadenó para pedir seguridad ante el tránsito de camiones de materias peligrosas por su barriada de Taraguilla.

    Ha sido incómoda para alcaldes y concejales de signo distinto, pero no le han dolido prendas en reconocer los aciertos de cada uno.

    Fue objeto de amenazas y le quemaron el negocio. Entraba en lugares donde no lo hacía la policía y señalaba a quienes destruían día a día a la juventud. “No me arrepiento de nada, pero la edad te hace ver las cosas más serenamente. Tal vez hoy me replantearía el haber sido tan rebelde, tan tajante. Pero entonces no acertaba a ver el riesgo que corría junto con mi familia”, señala Clemen.



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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    Y en ese camino nunca le faltó el apoyo de su marido, Juan, fallecido hace unos años. También él sacrificó parte de su vida en su acción de excelente persona.  

    En cierto modo se confiesa decepcionada y lamenta la burocracia y el interés personal, de quienes se arrogan luchar contra las injusticias, valiéndose de colectivos e instituciones.

    Clemen reflexiona tras el tiempo transcurrido, “aprendes que los malos no eran tan malos y que los que decían ser tan buenos, no lo son tanto. Algunos te odian, otros te respetan, y algunos te atacan, de ambas partes entonces enfrentadas”.

    Reconoce que hay quien puede matar, pero otros, “los malos no oficiales”, como los denomina provocan más dolor, el desprestigio injustificado, “y dan más miedo y pueden hacerte mayor daño. A veces, un bolígrafo puede causar más dolor que un arma”, sostiene.

    Esa experiencia no le ha apartado de su compromiso y rápidamente fluye la vena rebelde, “la preocupación social no es nueva para mí. Cualquiera puede contar conmigo si está en mi mano el ayudarle. Estoy muy cerca de aquellos que carecen de ayudas e ignoran sus derechos, y que creen que las cosas se les regala”, señala. Y añade: “no se le da la importancia que tiene el escuchar a quien nadie escucha, conocer sus anhelos, sus miedos, sus alegrías”. Entre estas personas hay muchos mayores, “ellos son los forjadores de muchas cosas que hoy tenemos”, indica.

    Su honestidad, le hace ser crítica consigo misma, pero nadie podrá negarle que muchos de los logros sociales alcanzados en esta parte del municipio, se deben al esfuerzo que ella y otras personas, con riesgo de su propia vida, corrieron. Ahora prefiere estar en un segundo plano para ser consecuente con su propia forma de ser. Pero para que las cosas cambien y las personas estén por encima de los intereses hace falta gente como Clementina Pérez.




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