Miércoles, 12 de Agosto de 2020
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El largo parto del Teatro Juan Luis Galiardo

  • Veinticinco aniversario de su apertura

    Histórica imagen del movimiento de tierras para la construcción del teatro, en marzo de 1977
    Histórica imagen del movimiento de tierras para la construcción del teatro, en marzo de 1977
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    Pocos conocen que el Teatro Juan Luis Galiardo estuvo cerca de ser derribado sin haber abierto sus puertas, y que desde sus inicios anduvo acompañado por conflictos judiciales. Ahora cumple su veinticinco aniversario. Sin estar terminado abrió para una función benéfica organizada por la asociación de discapacitados Amanecer, en mayo de 1995. En diciembre de ese año -sin inauguración oficial-, inició su programación con sesiones de cine, siendo la primera proyección la película de Charles Chaplin, El gran dictador.

    Desaparecido de manera definitiva el antiguo Salón Alameda, el Ayuntamiento presidido por Francisco Jiménez Pérez, un gran amante del teatro, apostó por la construcción de uno nuevo. En abril de 1975 el arquitecto municipal Pablo García Villanueva después de manejar varios lugares para su ubicación, propuso como más idóneo los terrenos al lado de la Alameda Alfonso XI. En octubre de ese año, en una sesión extraordinaria del pleno municipal, quedaron expuestas las maquetas y documentación correspondiente de los arquitectos Pablo García Villanueva, Brian Sprakes, Juan Fernández Carbonell y André Fournier des Corats. Fue este último, de nacionalidad francesa y residente en el municipio, a quien se le adjudicó la realización del proyecto definitivo, que incluía cafetería y aparcamientos. El trámite de información pública vio la luz en septiembre de 1977.

    Sin embargo, la construcción del teatro estuvo plagada de problemas. Primero fue la quiebra de la empresa constructora Almedi. Luego el pleito planteado por el empresario del cine Salón Verano, situado justo al lado, Juan Ocaña García que llegó hasta el Tribunal Supremo, con una sentencia favorable a éste en julio de 1984.





    El edificio se había construido sobre suelo municipal y parte perteneciente a dicho empresario, al que el Ayuntamiento había negado en su día la posibilidad de edificación, basándose en que la pretendida obra no podía elevarse sobre el paseo de la Alameda, amén de que dicho solar no era apto para edificar.

    El Ayuntamiento había mostrado la intención de adquirir los terrenos y en caso extremo llegar a la expropiación de los mismos. Ocaña vendió al Consistorio, iniciándose la obra, que rompía los valores paisajísticos que se había utilizado contra el empresario.

    Ocaña García denunció y, tras un largo recorrido judicial, el Supremo dictó sentencia favorable al demandante. Devolver el solar cuando lo construido superaba el valor del mismo no era tarea fácil. La demolición solicitada en principio por Ocaña dio paso a un entendimiento entre las partes, auspiciado por el titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de San Roque Ramón Sáez, que aplicó el principio de «devolución mutua de las prestaciones recibidas». De esta forma, se valoró el inmueble y la parte ejecutada en el suelo del demandante, considerando la posibilidad de actuación que el Ayuntamiento negó a aquél e incrementada según el valor legal del dinero. La buena disposición de Ocaña García posibilitó el acuerdo y, posteriormente, con una subvención de la Junta de Andalucía, el local, que adoptó el nombre de Cine-teatro Alameda, finalizó su construcción.

    El 10 de febrero de 2001, con la presencia del propio actor sanroqueño Juan Luis Galiardo, fue dado su nombre al teatro. Una vez fallecido el artista, en marzo de 2013, fue inaugurada, en el edificio, la muestra permanente conteniendo su legado artístico.