Viernes, 1 de Julio de 2022
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Una cornada en San Roque le hizo tomar el camino del rejoneo

  • La figura de Antonio Cañero en medio de la polémica

    Cañero en el coso de San Roque
    Cañero en el coso de San Roque
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    Una polémica sobre la figura del rejoneador cordobés Antonio Cañero -fallecido en 1952- se mantiene viva en la ciudad de los califas desde hace algún tiempo. El nombre del taurino fue dado a una plaza en 1986, denominación que fue cambiada por su activa participación en el lado rebelde durante la guerra civil. Sin embargo, un juez falló a favor de su mantenimiento tras el recurso presentado por una asociación de rejoneo y un familiar de Cañero. Lejanamente encontramos la relación de éste con San Roque. Fue en la Plaza de Toros de la ciudad campogibraltareña donde se decidió, por puro accidente, el surgimiento del que está considerado como el renovador del toreo a caballo.

    Toreando a pie en el coso taurino sanroqueño sufrió una cogida que le afectó a la rodilla y le obligó al abandono de la actividad. Dada su condición de gran caballista decidió dedicarse al rejoneo, debutando, según algunas reseñas biográficas, en el año 1921.

    Aunque no está claro cuándo recibió la cornada en San Roque, pues lo mencionan muy pocos cronistas, y con fechas distintas, la fotografía que publica este periódico, da cuenta de la novillada en la que actuó el diestro cordobés. En ella aparece escrito a mano la fecha de 1916. Un año en el que no se conocía su presencia en la localidad y que algunos estudiosos consultados dan por buena.

    En la imagen se ve al torero lidiando a la res poco antes de sufrir el percance que le apartaría del toreo a pie.





    Volviendo a la controversia suscitada en Córdoba, la plaza recibió el nombre del rejoneador en tiempos del alcalde Herminio Trigo, entonces en el Partido Comunista, quien posteriormente declararía que desconocía los hechos atribuidos al personaje.

    El reconocimiento se hizo por la donación de terrenos realizada por Cañero para la construcción de viviendas, y no para enaltecer la dictadura franquista, según la sentencia judicial que mandaba restablecer el rótulo de la plaza.

    Los detractores de ese reconocimiento aluden al conocido “Escuadrón Carreño”, una fuerza mandada por el taurino que actuó como paramilitar en la represión en distintos pueblos de la provincia cordobesa. El historiador Francisco Moreno, autor del libro 1936. El genocidio franquista en Córdoba, recoge declaraciones de testigos de la participación directa de Antonio Carreño en esas acciones represivas.

    Al finalizar la guerra civil se retiró a su casa de campo, aunque durante un tiempo fue concejal en el Ayuntamiento de la capital.

    Asociaciones memorialistas han recordado ese pasado del rejoneador, señalando que con la donación de terrenos trató de lavar la imagen que muchos ciudadanos mantenían.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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